21 de mayo de 2016

VIII REUNIÓN DE TEORÍA ARQUEOLÓGICA DE AMÉRICA DEL SUR (TAAS 2016)



Del 23 al 25 de Mayo del 2016, Museo Nacional de Etnografía y Folklore (MUSEF)
Programa detallado:
https://drive.google.com/file/d/0B6ph_eDmrY7AT08xcFMzWGZscDhLNXh3Q3lQYmRBZWtFRkVN/view?usp=sharing

3 de abril de 2016

PROSPECCION GEOFÍSICA DE YPFB AMENAZA INTEGRIDAD DEL PATRIMONIO ARQUEOLÓGICO DEL LAGO TITICACA


De manera hábil y solapada, el Gobierno Nacional ha desarrollado una serie de acciones para facilitar la penetración de exploraciones petroleras en un territorio que es en sí un paisaje arqueológico y que alberga los mayores yacimientos arqueológicos de la región occidental, entre ellos Tiwanaku, Copacabana, Qewaya, Pariti, Pata Patani, Chiripa, Lukurmata, Qallamarka, Khonkho Wankane, y muchos otros. Este trabajo viene desarrollándose desde hace casi cinco o seis años tras salir el Plan de Inversiones de YPFB para explorar y explotar los recursos hidrocarburíferos del país, sin contemplar consultas previas a los pueblos indígenas, ni respetar áreas protegidas o áreas patrimoniales.
Una primera acción estuvo destinada a paralizar las demandas de  TCO de tierras altas con el fin de neutralizar el resurgimiento de los poderes territoriales indígenas. Una segunda acción fue el de desestructurar al máximo las comunidades a través del saneamiento y titulación de tierras en régimen privado, y finalmente a través de la cooptación de los líderes locales y departamentales de las organizaciones sindicales (Federaciones Sindicales Unicas de Trabajadores campesinos del departamento), lo cual también incluyó la conformación de estructuras organizacionales paralelas en cada una de las organizaciones indígenas originarias (CONAMAQ).
Ahora, con un régimen totalmente privado de la tierra, con comunidades desintegradas, con lideres cooptados y organizaciones indígenas debilitadas, YPFB con apoyo de el INRA va primero a explorar con sísmica 2D la parte sur del lago, poniendo en riesgo importantes sitios arqueológicos  que albergan delicados y vulnerables monumentos como las torres funerarias de Qewaya, Pata Patani, Pajchiri, sitios templariios no excavados en Taraco, Tiwanaku, Jesus de Machaca, Pucarani, Guaqui y Desaguadero.
La Sociedad de Arqueología de La Paz se halla en estado de emergencia ante esta nueva arremetida de la política extractivista del gobierno que pone en riesgo al patrimonio arqueológico de la Cuenca del Lago Titicaca. Se solicita a las autoridades de Cultura y Arqueología del Departamento y del Gobierno Central que activen todas las salvaguardas legales y ambientales para proteger la arqueología de la región.

La pobreza ni la crisis económica del país se combaten con la destrucción de la cultura y el patrimonio de los pueblos


7 de febrero de 2016

DECLARACIÓN DE ARQUEÓLOGOS UNIDOS DEL CONO SUR TRAS EL PASO DEL RALLY DAKAR

Arqueólogos unidos ante la vulneración de nuestra herencia cultural tras el paso del rally Dakar

Pese a los permanentes reconocimientos discursivos, en diferentes ámbitos, acerca del valor de la diversidad cultural, actualmente la cultura continúa siendo comprendida por muchos —incluidos los agentes estatales— como algo mayormente vinculado con el espectáculo, la estética y el hedonismo. Como bien de consumo o esparcimiento, multitudes confunden la cultura con un pasatiempo, lejano a cualquier noción de memoria, herencia o sistema de codificación generada, tanto en el presente como en el pasado,por una o más comunidades. Como efecto de ello, la gran mayoría de las veces resultan contrapuestos y contradictorios los programas diseñados por los estados nacionales y por otras jurisdicciones subordinadas (esto es, regiones, provincias, municipios, etc.), respecto de las decisiones e intervenciones que se llevan a cabo de hecho para la integración, la supervivencia y la salvaguarda del legado cultural. 
El patrimonio arqueológico en particular, entendido como parte del patrimonio cultural, debe ser valorado y protegido por cuanto es a) resultado de los procesos históricos que conformaron y conforman a las sociedades y a sus identidades, b) medio insustituible para el conocimiento del pasado y resignificación del presente y c) recurso turístico, difusor del conocimiento y generador de ingresos genuinos. La depredación y destrucción, intencional o no y por cualquier medio y con cualquier fin, del patrimonio arqueológico importa, pues, una pérdida irreparable del mismo. Sin embargo, a pesar de que la sociedad en general, a través de sus representantes, ha comenzado a tener conciencia de la importancia de resguardar el patrimonio -lo cual se refleja en el creciente número y calidad de las disposiciones legales existentes al respecto-, las autoridades encargadas de hacer respetar por todos los sectores tales normativas, en ocasiones no cumplen su rol en forma adecuada. En efecto, los estados y sus organismos dependientes responsables de llevar a cabo una gestión profesional sobre las comunidades y su patrimonio —a través, por ejemplo, del relevamiento y análisis de datos, de la organización de instancias de diálogo, de la toma de medidas orientadas a lograr la puesta en valor del patrimonio y su integración en las economías locales y regionales— son los mismos que, en forma paralela, muchas veces operan deshaciendo y obstaculizando el avance de políticas de protección. 
Esto es lo que sucede, desde el año 2009, con la organización del denominado Rally Dakar que, durante el corriente año, realiza su octava edición en Sudamérica. El Rally Dakar es una competencia de vehículos rodados de diversa índole que,en sus diferentes ediciones, ha incluido territorios argentinos, bolivianos, chilenos y peruanos. En él participan alrededor de 500 vehículos, incluyendo motos, cuatriciclos, camionetas, camiones y automóvilesque, en numerosos tramos denominados “especiales”, circulan a alta velocidad a través de áreas abiertas, por fuera de rutas o caminos preexistentes y en zonas ancestrales—particularmente en el área andina—, provocando una severísima alteración del medio ambiente, generando una “huella” de decenas y hasta varias centenas de metros de ancho. Todos aquellos elementos de la más diversa naturaleza, sea ésta vegetal, animal, o mineral que se encuentren sobre la superficie, o inmediatamente por debajo de ella, son invariablemente afectados o destruidos por completo. A su vez, la asistencia de gran cantidad de público en los diversos sectores del recorrido acrecienta también el efecto mencionado.
Si bien existen informes acerca de la afectación de rasgos superficiales visibles, tales como trazados camineros, geoglifos y cementerios prehispánicos, es necesario tener en cuenta que el patrimonio arqueológico deriva de las diversas actividades llevadas a cabo por las sociedades humanas que habitaron nuestros territorios en el pasado y que, como aquéllas, se distribuye de modo heterogéneo pero prácticamente continuo en el espacio. En este sentido, se lo puede hallar en altas concentraciones de materiales, como es el caso de lugares que funcionaron como sitios de habitación permanente o semipermanente, o como materiales dispersos, por ejemplo herramientas o fragmentos de artefactos descartados o perdidos por sus usuarios originales. Estas características particulares delos restos arqueológicos de valor patrimonial, es decir su extrema fragilidad y su distribución en el espacio, hacen imperiosa la necesidad de llevar a cabo acciones de protección ante el daño no sólo real, sino también presunto o potencial.
La naturaleza del problema, así como las contradicciones y la fragilidad de las políticas oficiales en nuestros países, nos conducena pronunciarnos en contra de la continuación de esta competencia en particular y de otras similares, en general. Nuestra demanda no debe ser considerada proteccionista per se, sino como la consecuencia de una comprensión de la memoria como interpretación del pasado en el presente y como vía que permiteconstruir y habitar de mejor manera el futuro. Asimismo, debe ser vista como un reclamo de implementación de políticas culturales efectivas y coherentes, libres de la lógica del mercado y verdaderamente arraigadas en nuestras realidades múltiples y en transformación.
Firmamos este documento con el fin de movilizar, tanto en nuestros ámbitos nacionales como en el contexto internacional,una reflexión crítica colectiva, que logre imponer una comprensiónde la cultura que trascienda al espectáculo yque aporte ala configuración de un tejido sensible en el que nos reconozcamos comoun cuerpo social múltiple.


Firman:
Colegio de Arqueólogos de Chile, A.G.
Asociación de Arqueólogos Profesionales de la República Argentina (AAPRA)
Sociedad Chilena de Arqueología (SCHA)
Colegio de Profesionales en Arqueología de Tucumán
Museo Chileno de Arte Precolombino
Asociación Chilena de Paleontología
Sociedad de Arqueología de La Paz, Bolivia (SALP - Bolivia)
Sociedad Chilena de Antropología Biológica


8 de septiembre de 2015

LA SALP DICE NO AL PROYECTO DE ESTATUTO DEPARTAMENTAL DE LA PAZ

 Tras un proceso totalmente digitado y sin participación ciudadana, se ha puesto en consideración de un referendum el proyecto de Estatuto Autonómico departamental de La Paz, elaborado en escritorio y aprobado de manera poco transparente y poco participativa, por los consejales del Movimiento al Socialismo. Su contenido es sumamente pobre, particularmente el que a Cultura y Patrimonio compete, con lo cual no se avanza ni un ápice en relación a la CPE, la Ley Marco de Autonomías o la Ley Nacional del Patrimonio Cultural Boliviano,  muy por el contrario, trata de limitar al máximo sus responsabilidades dejando muchos aspectos en vacío o en manos del Gobierno Central. A continuación el texto que se pretende aprobar, y con el que la Sociedad de Arqueología de La Paz NO ESTA DE ACUERDO:


Artículo 21. Cultura

El Gobierno Autónomo Departamental establecerá la política departamental de cultura, de acuerdo a los siguientes lineamientos:

1.     Fortalecer, proteger y promover la interculturalidad con respeto a las diferencias y la igualdad de condiciones, como instrumento de cohesión, convivencia armónica y equilibrada entre todos los pueblos y naciones indígena originario campesinos.
2.     Fortalecer, garantizar, proteger y promover la existencia de culturas indígena originario campesinas, depositarias de saberes, conocimientos, valores, espiritualidades y cosmovisiones.
3.     Impulsar la creación de espacios para el desarrollo de actividades culturales diversas y la libre expresión.
4.     Promover la libre manifestación artística y las actividades culturales en el Departamento, con igualdad de oportunidades para todas las personas.
5.     Proteger el patrimonio histórico, artístico, monumental, arquitectónico, arqueológico, paleontológico, científico, tangible e intangible de interés del Departamento.
6.     Proteger y conservar las áreas patrimoniales, arqueológicas, culturales, naturales, y turísticas del Departamento.
7.     Garantizar el registro, protección, restauración, recuperación, revitalización, enriquecimiento, promoción y difusión del patrimonio cultural, de acuerdo con la Ley del Nivel Central del Estado.


Si comparamos este tenor propuesto para la Carta Orgánica Municipal de La Paz, la diferencia es abismal.   http://comisionpatrimoniosalp.blogspot.com/search?updated-max=2009-11-09T04:37:00-08:00&max-results=7&start=7&by-date=false


30 de agosto de 2015

CODIGO DE ETICA DE LA SOCIEDAD DE ARQUEOLOGÍA DE LA PAZ



PRINCIPIOS ÉTICOS PARA LOS MIEMBROS DE LA SOCIEDAD DE ARQUEOLOGÍA DE LA PAZ

 Capítulo VI del Reglamento Interno de la Asociación
Artículo 31º.- La construcción participativa y democrática de un código de ética institucional concentrado en identificar valores y principios éticos, puede contribuir significativamente a abordar el cambio o, más bien, a la innovación institucional por la vía de las personas, sus prácticas de trabajo, sus actitudes y sus comportamientos respecto de los intereses y fines de la Asociación.  En este sentido se plantean los siguientes principios básicos:

  1. Todo miembro de la Asociación denominada: Sociedad de Arqueología de La Paz, cuya sigla es SALP, más que cualquier otro ciudadano debe observar, cumplir y vigilar el cumplimiento de las leyes, decretos y reglamentos que regulan el manejo y protección del Patrimonio arqueológico, así como aquellos que norman el desempeño profesional de todas las disciplinas, en especial de la Arqueología.
  2. Ningún miembro de la Asociación podrá atribuirse títulos (doctorado, licenciatura u otro) si estos no han sido conferidos por entidades académicas.
  3. Ningún miembro de la Asociación efectuara acciones deliberadas que pongan en peligro materiales y contextos que pertenecen al Patrimonio Arqueológico, estando obligado a denunciar cualquier acción que afecte al patrimonio arqueológico y/o vaya en contra de la ética profesional. Asimismo, la asociación como ente orgánico, esta obligada a investigar tales hechos para su posterior denuncia pública.
  4. Los miembros de la Asociación darán un manejo legítimo y responsable de la información generada a partir de hallazgos o investigaciones arqueológicas, respetando la propiedad intelectual sobre los derechos de autor, y examinando las fuentes de la información sobre la integridad del Patrimonio Arqueológico involucrado.
  5. Más allá del apego a los procedimientos y metodologías de la propia disciplina, los miembros de la asociación denominada: Sociedad de Arqueología de La Paz, cuya sigla es SALP, deben actuar con el máximo respeto a los valores culturales, jerarquías y decisiones de las comunidades.
  6. Todo miembro de la Asociación está obligado a respetar los restos humanos funerarios arqueológicos más allá de cualquier argumento científico, evitando su levantamiento, manipuleo o almacenamiento sin la disposición de los medios tecnológicos necesarios para su conservación y estudio.
  7. La intervención en un contexto arqueológico será con fines explícitamente científicos, asegurando un apropiado registro de los contextos de proveniencia de los datos, con el objetivo de generar viabilidad a investigaciones futuras que permitan complementar o contrastar los resultados obtenidos.
  8. Con respecto a la difusión del conocimiento de la práctica arqueológica, se informará de manera oportuna a las comunidades y población en general sobre los objetivos, procedimientos y resultados de los estudios o acciones  arqueológicas que se hubieran desarrollado en sus predios respondiendo de manera estricta al alcance y limitaciones que hubiera previamente establecido la comunidad para la intervención.
  9. Si durante los estudios o acciones se recuperan materiales arqueológicos, éstos deberán ser  entregados a las instituciones o entidades autorizadas por ley.
  10. En el  desarrollo de la dinámica de difusión e interlocución de temas que traten directa o indirectamente sobre el patrimonio arqueológico, los miembros de la Asociación deberán proceder conforme a los principios de libre expresión, pero respetando las múltiples concepciones que sobre el pasado poseen las personas y comunidades.
  11. Todo miembro de la Asociación está comprometido a discutir sus diferencias teórico metodológico con otros asociados en ámbitos profesionales pertinentes como foros, debates, congresos o a partir de publicaciones especializadas, con la altura correspondiente y evitando en todo momento denigrar públicamente a los asociados que no comulguen con sus ideas.

27 de julio de 2015

QOLLQAS DE COLCAPIRHUA EN VIAS DE DESAPARECER

El arqueólogo Marco Irahola muestra las qollqas (silos) en fila que aún permanecen en Quenamari, en Colcapirhua. - José Rocha Los Tiempos
 
Por Karen Carrillo , Los Tiempos 25/07/2015
El abandono y descuido de las autoridades nacionales, departamentales y municipales provocó que al menos 100 qollqas o silos incaicos de maíz, de una reserva de 1.000 en Quenamari, ubicadas al sur del municipio de Colcapirhua, fueran destruidas completamente.
Así lo denunció el arqueólogo Marco Irahola, contratado por la Alcaldía a insistencia de los propios dirigentes de Esquilán Grande, donde se hallan estas piezas arqueológicas, para realizar por primera vez un relevamiento arqueológico para tener un mapa que determine el espacio en el que sitúa este patrimonio incaico.
“Como comunidad ya hemos perdido la esperanza que las autoridades puedan hacer algo, por eso hemos contratado un arqueólogo y vamos a hacer una delimitación para ver hasta dónde y cuándo van a dignarse las autoridades hacer algo con el sitio”, aseveró el dirigente de la zona, Roberto Rocha.
Las qollqas conocidas como silos o espacios de almacenaje servían a los incas para guardar sus alimentos recién cosechados, principalmente granos en el siglo XV, para que después sean transportados hacia otros departamentos del país y así atender las necesidades de alimentación de la población de la época.
Irahola indicó que este atentado se produjo porque aún existen personas que no reconocen el espacio como patrimonio y por el conflicto de tierras en una parte donde están las qollqas. Asimismo, lamentó que a pesar de haber hecho una representación a la Dirección de Cultura, Interculturalidad y Descolonización de la Gobernación aún no hayan acudido a realizar una inspección en el sitio para constatar el daño.
En la zona afectada, las piedras circulares de un diámetro de entre tres a tres metros y medio fueron removidas, quedando espacios vacíos visibles a simple vista. En otros casos el tiempo y la falta de políticas de preservación han deteriorado los vestigios arqueológicos.
Rocha aseguró que si la situación continúa de esta manera, con el tiempo desparecerá lo que queda de las qollqas que aún existen, corriendo el riesgo de quedar en el olvido. En la zona ya existen tres generaciones de personas que tienden a expandirse y ven como una opción el sitio de las qollqas. Sin embargo, pese al riesgo de la proliferación de asentamientos, no hay acciones de prevención.

Esta situación de destrucción del patrimonio arqueológico y arquitectónico no sólo se presenta en Quenamari, sino en el mismo centro de la ciudad donde hace más de un mes se derrumbó una infraestructura colonial en la cera este de la plaza 14 de Septiembre a vista de las autoridades municipales y departamentales. Lo mismo ocurre en el municipio de Tarata donde ahora se aprecian edificios, mientras desaparecen las casonas coloniales.
Ante esta situación, Irahola pidió a los responsables del cuidado de estos sitios arqueológicos comprometerse con su resguardo, mediante la aplicación de políticas y con planes aplicables con visión futura.

NADIE HACE CUMPLIR LA NORMATIVA

El Concejo Municipal de Colcapirhua emitió la Ordenanza 021/99 el 1º de octubre de 1999 que declaró al cerro de Quenamari o La Maica de una superficie de 153,6 hectáreas como “reserva ecológica forestal con destino a la creación de un gran parque y área de esparcimiento”. Continúa: “queda terminantemente prohibida la construcción en este lugar, debiendo el ejecutivo municipal controlar permanentemente, procediendo a demoler cualquier construcción”.

En septiembre de 2006, el presidente Evo Morales promulgó la Ley Nº 3479 que declara “Monumento Arqueológico Nacional a los sitios arqueológicos incaicos de Cotapachi Central, Kharalaus Pampa, Jahuintiri, ubicados en el municipio de Quillacollo; Quenamari en el municipio de Colcapirhua; e Incarracay en el municipio de Sipe Sipe de la provincia Quillacollo del departamento de Cochabamba”. A pesar de contar con estas normativas que obligan a la preservación de estos sitios para evitar daños irreparables, las acciones para respetarlas son escasas, nulas o quedan en intenciones.



DENUNCIA EN SOLITARIO Y SIN ECO SOBRE LA DESTRUCCIÓN DE LAS QOLLQAS DE COLCAPIRHUA

En fecha 3 de julio del 2015 el arqueólogo Marco Irahola elevó una denuncia a todas las instituciones municipales, departamentales y nacionales acerca de la destrucción de más de 150 cimientos de qollqas en la localidad de Quenamari , municipio de Colcapirua, las cuales intenta proteger desde el año 2013, a partir de un esfuerzo individual, llamando la atención a autoridades de la gobernación, el propio municipio de Colcapirhua y autoridaes comunales. En un principio se solicitó que estas estructuras, dispersas en gran parte de las comunidades, fuera inventariada apropiadamente y que sobre esta base se elabore un Plan de Manejo que involucre acciones de investigación, ordenamiento territorial, protección del patrimonio, puesta en valor, y aprovechamiento turístico que ofresca una alternativa viable para las comunidades involucradas. Sin embargo estas iniciativas no prosperaron adecuadamente, pues mientras se discutía la viabilidad de un Plan de Manejo, una iniciativa funesta de parte de algunos comunarios dio fin a estos importantes relictos de la actividad agroproductiva de la región en tiempos de la ocupación inca del Valle de Cochabamba.

Sin embargo, la noticia del terrible atentado contra el patrimonio arqueológico efectuado con la destrucción del Sitio Arqueológico de las Qollqas de Quenamari, ubicado en la comunidad de Esquilan Grande del Municipio de Colcapirhua, no ha tenido mayor efecto en las entidades a cargo. El daño causado a este sitio es de gran envergadura e irreparable, originado por acciones premeditadas de algunas personas que han removido decenas de qollqas (las bases de piedra que conforman las mismas) en un área aproximada de 200 metros. En una visita realizada por Irahola al lugar el día 2 de julio del 2015 se comprobó la magnitud de un daño que no tiene precedentes y que es secuela del abandono y negligencia de las diferentes instancias encargadas de la protección y gestión del patrimonio cultural.

Demandamos desde la Sociedad de Arqueología de La Paz, que el Ministerio de Culturas, la Gobernación de Cochabamba y el propio Instituto y Museo de la Universidad Mayor de San Simón se pongan a trabajar y contribuyan a generar un precedente en el cumplimiento de la Ley, particularmente porque Cochabamba es uno de los pocos, sino el único, que cuenta con una Ley Departamental de Patrimonio Cultural.